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viernes, 26 de julio de 2013

¿QUE SON EN REALIDAD LOS VALORES?



Valor:  m. coraje, valentía, audacia.  Estimación, valía, mérito.  Importancia, trascendencia.  Beneficio, provecho, fruto.  Cualidad.

Los valores son principios y creencias que orientan nuestro comportamiento y se hacen presentes cuando los necesitamos para ayudarnos a elegir, preferir, escoger, optar por cosas en lugar de otras, o para actuar de una manera en lugar de otra, todo en función de alcanzar la satisfacción y plenitud como personas.  
 

Se refieren a las necesidades humanas y reflejan los intereses, sentimientos, opiniones, deseos, ideales, aspiraciones, con una importancia independiente de las circunstancias; estas creencias determinan la esencia del ser; cabe resaltar que para cada persona, la escala, es totalmente diferente, pero que fundamental y concretamente pretende es establecer nuestras preferencias.  Son  importantes por lo que representan y no por lo que se opine de ellos.

Los valores están estrechamente relacionados con las actitudes y conductas.  Una actitud esta referida a nuestra disposición de actuar según creencias, sentimientos y valores y asimismo, la expresión de estas actitudes se canalizan mediante el comportamiento.

Se puede precisar también que los valores son la base para vivir en sociedad, facilitan nuestra conducta para una convivencia adecuada y es decisión de cada persona, elegir si vive según las reglas y normas de comportamiento.  En toda colectividad, pueblo, nación, organización, los valores son el marco del comportamiento que adoptan sus integrantes.

“A un hombre se le mide por sus valores, no por sus riquezas.”  Anónimo
 

 

domingo, 16 de junio de 2013

¿QUE SE LOGRA SIENDO UNA PERSONA AUDAZ?

Si tratamos de explicar que es la audacia, nos encontraremos con uno de los valores que más se requiere para que una persona pueda salir adelante, es necesario empaparnos de su atrevida osadía para lanzarnos fuera de la zona de confort, solo así podremos afrontar todo tipo de situaciones, con actitud intrépida y valerosa.


La metófora de los monos (escrita por Ana Zabaleta), nos muestra un claro ejemplo de lo que puede ocasionarnos el temor a hacer algo cuando no existe ese motor que nos impulsa a tomar decisiones como es “la audacia”, provocando un contagioso y perturbador estancamiento, del cual muchas veces no conocemos ni el por qué, cuándo, cómo de su origen.  Les sonará muy familiar . . .
“Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas.  Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.  Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros le golpeaban, hasta que llegó un momento en que ningún mono subía la escalera a pesar de la tentación de las bananas.


Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos, y lo primero que hizo el nuevo individuo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le propinaron una gran paliza. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera, aunque nunca supo el por qué de tales palizas.
 
Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado y se repitió el hecho, lo volvieron a golpear. El cuarto y finalmente el quinto de los veteranos fueron sustituidos.

 
Los científicos quedaron entonces con un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas.
 
Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentaba subir la escalera, con certeza la respuesta sería:  <<No sé, aquí las cosas siempre se han hecho así.>>“
  

¿Es el miedo lo que nos estanca?
No se trata de erradicar totalmente el miedo de nuestras vidas, querer ser audaz y lograr un paraíso como hábitat natural; el miedo es parte de nuestra existencia humana, no lo podemos ignorar ni menos extinguir, es allí de donde extraeremos la dósis de esfuerzo que nos inducirá precisamente a superar el efecto que provoca en nuestra existencia. 
De hecho podemos y tenemos que sobrevivir con el miedo y tal vez muchas veces optemos por el camino fácil, escondernos y esperar a que pase todo lo que nos asusta, o tal vez muchas otras, auxiliadas por el motor de nuestra audacia, aprendamos a reconocerlo, aceptarlo, enfrentarlo y seguir adelante. 
Es necesario explicar, que una persona audaz no es aquella a la que de forma repentina e imprudente le aflora un arranque de valor o atrevimiento irreflexivo, determinando que actúe sin pensar motivada por las emociones y la adrenalina del momento, como cuando decidimos rescatar a alguien que esta en peligro en un incendio;  por el contrario es la que  rebusca en el baúl de los tesoros más preciados que tiene y  saca sus fortalezas a relucir con su mejor armadura, sobre exigiéndose un tiempo de análisis para pensar, analizar, recapacitar, entender lo que sucede y tomar buenas decisiones, pero . . . ¡tomarlas! con atrevimiento y perseverancia.