Mostrando entradas con la etiqueta éxito. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta éxito. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de septiembre de 2013

TODOS QUEREMOS TENER EXITO .... ¿O NO?

Es el éxito (triunfo, victoria, logro) el responsable de darnos la fama y gloria, muchas veces tan ansiada, pero casi siempre tan temida. Es difícil creer que existe el miedo al éxito, pero es una de las principales razones de nuestros fracasos y limitaciones.
 
Si quiere en realidad alcanzar sus metas, la gestión dependerá 100% de usted. Dese el permiso y la oportunidad, si no sabe algo, apréndalo, si necesita ayuda, pídala.
 
Recuerde que su valor como persona no dependerá de sus logros o fracasos, sino más bien de su capacidad para sentir, pensar, aprender, desarrollarse, actuar, solucionar, creer, vivir, amar.
 
“ Su capacidad es mucho mayor de lo que cree, no se dé más excusas…. ¡Créalo ya!!!!!!! ”
  
 
He aquí algunas de las premisas a tener en cuenta que consideramos marcan la diferencia de los exitosos con los que no lo son:
 
Primero: Las oportunidades no se encuentran con nosotros, tampoco debemos asumir que las debemos buscar… lo verdadero es que las oportunidades “las creamos”.
 
Segundo: No importa en qué país este, ni la crisis que viva la sociedad a nuestro alrededor, ni que supuestamente se estén acabando las oportunidades, por último tampoco importa cuántas veces falló y se levantó para comenzar nuevamente.
 
Tercero: Los fracasos y caídas, no son más que un gran aprendizaje y quienes saben aprovecharlo, se vuelven más fuertes, inteligentes y capaces.
Entonces, ¿Qué significa tener éxito?
 
  • Tener confianza en sí mismo y relacionarse óptimamente con los demás.
  • Contar con metas y objetivos, proyectos, planes que lo encaminen hacia la autorrealización personal y profesional.
  • Llenar su vida con valores positivos.
  • Contar con buen tiempo libre para dedicarse a ser feliz, a cuidarse a sí mismo, a divertirse y distraerse y a vivir en armonía con los demás.
  • Trabajar en algo que verdaderamente le genere pasión y deseo.
  • Tener la capacidad de tomar buenas y rápidas decisiones, fácilmente.
  • Forjarse una buena reputación y un buen “Know How” en el segmento escogido.
Finalmente, está claro también que, lo que diferencia a las personas exitosas de las mediocres y fracasadas, son sus hábitos. Sea como sea, el emprendedor y la persona promedio tienen el mismo tiempo en el día, y muchas veces empiezan con los mismos recursos. Mientras uno logra hacer cosas en la vida el otro se lamente de su situación y culpa a todo el mundo.
 
¿Qué hace que la persona exitosa efectivamente pueda conseguir lo que se propone independientemente de si tiene todas las condiciones en su contra? ¿Tiene esta persona una luz divina? ¿Un apoyo celestial?
Realmente no, y para tener éxito en la vida no se necesita más que desarrollar buenos hábitos, que nos ayuden a triunfar.  A continuación, 7 de los más comunes en gente que logra sus propósitos a lo grande:
  1. Practicar ejercicio
  2. Gestionar bien el tiempo
  3. Educarse continuamente
  4. Mejorarse constantemente
  5. Enfocarse hasta terminar
  6. Alimentar la mente, el cuerpo y el alma
  7. Relajarse y tomarse descansos periódicamente.

El Éxito no es más que la consecuencia lógica de hacer las cosas bien, y estas cosas bien hechas se logran paso por paso, con el buen desarrollo de hábitos exitosos ... nada difícil.
 
Entonces, ¿Usted también quiere alcanzar el éxito? ¿que decide?
 
 
 

lunes, 22 de julio de 2013

¿SABE USTED QUE ES EL EXITO?

                                     

el_exito
 
En nuestra sociedad se relaciona el éxito con la conclusión final de notables actuaciones profesionales y, en consecuencia, se tiene la percepción que se debe reflejar en la posesión de bienes materiales, estatus, poder, fama y otros componentes. Por esta razón, conviene desarrollar una noción discrepante.
 
Es común encontrarnos con personas –de todas las edades, procedencias y condiciones- que trabajan, ahorran y luchan por alcanzarlo. A mi parecer existe la impresión errada que el éxito es lejano, inalcanzable y, por cierto, se asocia con el confort y prestigio social.
 
 
 
El próspero magnate mexicano Carlos Slim Helú –uno de los hombres más ricos del mundo- brinda una apreciación  interesante, sencilla y diferente: “El éxito no tiene que ver con lo que mucha gente se imagina.  No se debe a los títulos nobles y académicos que tienes, ni a la sangre heredada o la escuela donde estudiaste.  No se debe a las dimensiones de tu casa o de cuantos carros quepan en tu cochera.  No se trata si eres jefe o subordinado; o si eres miembro prominente de clubes sociales.  No tiene que ver con el poder que ejerces o si eres un buen administrador o hablas bonito, si las luces te siguen cuando lo haces.  No se debe a la ropa, o si después de tu nombre pones las siglas deslumbrantes que definen tu status social.  No se trata de si eres emprendedor, hablas varios idiomas, si eres atractivo, joven o viejo”.
 
Asimismo, en su carta a la comunidad universitaria (1994) presenta una reflexión profunda y veraz: “…El éxito no es hacer bien o muy bien las cosas y tener el reconocimiento de los demás.  No es una opinión exterior, es un estado interior.  Es la armonía del alma y de sus emociones, que necesita del amor, la familia, la amistad, la autenticidad, la integridad”.
 
Desde mi punto de vista los halagos, ascensos y distinciones recibidos, a nivel profesional y laboral, no siempre son sinónimo de triunfo.  Relacionarlo con lo externo es un error.  Su plena obtención se observa en el mundo interior de cada uno de nosotros.  En nuestro ser íntimo, espiritual y, por lo tanto, en la actitud asumida frente a la vida.
 
 
Me gustan las palabras del intelectual mexicano José Luis Barradas Rodríguez: “Tener éxito en las pequeñas cosas que haces, levanta el ánimo, la autoestima y te prepara para tener éxito en las grandes cosas que hagas”. Allí está el punto central de mi reflexión.  La victoria empieza con las realizaciones y conquistas forjadas por la perseverancia y el empeño inspirados en la autoestima.
 
 
Depurar la esfera interna de miedos, sospechas, obstinaciones, rencores, complejos y sentimientos negativos que contaminan la visión positiva del mañana y, por lo tanto, nos aminoran. Seamos capaces de efectuar una intensa limpieza interior a fin de alcanzar nuestro desarrollo y crecimiento.
 
 
Inquietarnos tanto, como es habitual en sociedades del tercer mundo, por lo externo. Un experto con sobresalientes títulos académicos, buen salario, automóvil del año, cuantiosas tarjetas de crédito, prendas de vestir de última moda, socio de representativos clubs sociales y, no obstante, abrumado por odios, cargos de conciencia, prejuicios, frustraciones, desamores familiares, etc. ¿Será exitoso? Probablemente, quienes no conocen los pormenor es de su esfera individual podrían envidiar su “éxito”.
 
 
Evitemos colocar este calificativo a un mortal solo por sus méritos laborales y económicos. Veamos por encima de lo relacionado al trabajo para valorar otros ámbitos –no percibimos a simple vista – y enjuiciar lo alcanzado por nuestros semejantes. Seamos acuciosas y profundos en nuestras observaciones. También, tomemos con serenidad lo que puedan hacernos creer sobre nuestros supuestos triunfos.
 
En más de una oportunidad pienso en su compleja definición. Cada uno tiene, con todo derecho, su evaluación e interpretación que está reflejada en las acciones destinadas a conseguir el éxito. Un hombre puede creer que el éxito es tener un empleo, para otro ser gerente general y para un tercero convertirse en el dueño de la compañía. Lo cuestionable es “uniformizar” necesariamente el éxito con lo superficial, material y monetario, sin tomar en cuenta lo ofrecido por la vida para lograr la superación personal, más allá de la competitividad en el mercado laboral.
 
Hace pocas semanas dos de mis alumnas del Instituto San Ignacio de Loyola (ISIL), Allinson Liza y Fiorella Larrea –estudiantes llenas de empeños, talentos, esperanzas, buenas voluntades y que alimentan nuestra ilusión en la docencia- me preguntaron: ¿Cuál piensa usted que es el factor para el éxito? Respondí: “Creo que el éxito está en una suma de pequeños detalles.  Si la recuerdan cuando se va; si deja una huella positiva en esta vida; si a lo largo de su trayectoria echó semillas y otros las recogieron; si hay más gente que la considera a usted su amiga, que a los que usted supone sus amigos; si logra levantarse todos los días con la conciencia tranquila, exhibiendo las manos y los bolsillos limpios; si tiene paz interna y disfruta de su trabajo, es exitosa. De tal manera que, mi definición difiere de la que, por costumbre, se tiene en nuestro medio”. Bienvenido el éxito, amigo lector.
 
Publicado p/Micali: www.inversionesmicali.com
 
Escrito por: Wilfredo Pérez Ruiz (*)
 

martes, 11 de junio de 2013

EL ARTE DE SER COMPETITIVO


 



 
El gusto por la competencia es parte de la naturaleza humana y las empresas son los ambientes competitivos donde se manifiesta mejor este hecho.  El problema no está en la competencia en sí, ya que los funcionarios competitivos ciertamente contribuyen al éxito de los negocios, pero la falta de confianza entre las personas es un efecto colateral del problema.
 
De hecho todo el mundo está escogiendo el juego. Probablemente, hasta usted lo está haciendo. Al final, ¿cuál es la ventaja de compartir sus conocimientos con el profesional de la mesa de al lado, si usted sabe que es justamente eso lo que lo diferencia de él? ¿Por qué entregar el oro en bandeja para su colega?
 
En la práctica las empresas valorizan el trabajo en equipo, pero acaban privilegiando la performance individual a la hora de dar un aumento o ascender a alguien. Eso acaba comprometiendo no solo las relaciones del equipo y también confundiendo amistades que puedan haber surgido en el trabajo.
 
Imagine lo que puede suceder con un equipo en el que nadie confía en nadie y todos viven ocultando información. ¿Qué tipo de negocio sale adelante si el conocimiento no circula y queda en la cabeza de las personas?
Inclusive las mejores empresas para trabajar en el país adoptan las técnicas más modernas en gestión de personas; sin embargo la relación de confianza entre los funcionarios está pasando por un momento delicado.
Como la realidad está cada vez más compleja y comprende un gran número de variables que, a su vez, también están cada vez más intrincadas, el conocimiento generado en el día a día es estratégico para cualquier carrera o empresa. Toda la información necesita ser procesada en tiempo real. Hay poca acción manual, el conocimiento es generado allí, en el momento en que las cosas están sucediendo.
Cada momento de la historia en la gestión de personas tiene su contradicción.
Hay un modelo instituido en las empresas que es contradictorio:
competencia / confianza.
A medida que usted exacerba la primera, la otra disminuye, y viceversa. Empresas que estimulan la competencia sin considerar las relaciones entre las personas están pensando en el corto plazo y no la consideran como un valor importante. Para garantizar su existencia, las organizaciones necesitan equilibrar estos dos factores. Un sistema basado en dividir para gobernar va a entrar en colapso o, entonces, vivir en crisis permanente. Los profesionales se transforman en enemigos, y el derrotarse unos a otros pasa a ser su misión. Con eso, no es siempre el mercado el que sofoca a la empresa. Esta se suicida porque el problema es interno.
Por otro lado, empresas en que las personas son poco competitivas tampoco están en mejor situación, porque la tendencia es que todos comiencen a trabajar en una zona de confort.
No tenga miedo salir de su "zona de confort o de comodidad"
¿Como un gerente consigue que su equipo sea competitivo sin dejar el ambiente insoportable?
Solo hay una forma: determinando cómo va a ser la competencia en el equipo. El punto clave suele ser el sistema de gestión de carrera, que necesita ser muy bien planificado. Promociones coherentes pueden no resolver totalmente el problema de la confianza, pero ciertamente van a dejar a las personas más tranquilas.
Para ser ascendido, no basta ser recomendado por el jefe. El superior puede recomendar al funcionario, pero eso es apenas el comienzo. Partiendo de la indicación, es mejor hacer una análisis de los antecedentes del profesional en la compañía para montar una especie de dossier o llamado el “book de RH”. Dependiendo del cargo, el candidato todavía pasaría por una entrevista con un comité, que incluye gerentes y otros altos cargos. La idea es balancear competencia y confianza entre sus funcionarios, por ser una cuestión de sobrevivencia.
Algunas empresas usan técnicas como el Balance Scorecard, que puede ayudar a la empresa a diseñar su mapa estratégico en la medida que sea bien comunicado al equipo y que se sientan parte del equipo. De no ser así puede traer serios problemas.
Otra técnica más antigua es la evaluación 360º, que constituye un contrapunto cualitativo de las metas, que llevan en cuenta el aspecto cuantitativo del desempeño.
Cuando una empresa busca gente capaz de trabajar en equipo, en el fondo está atenta a otra habilidad: la disponibilidad que una persona tiene de dividir lo que sabe con los otros, una especie de generosidad profesional.
Recomendaciones para mantener la sana competitividad:
§  Proveer el mayor número de informaciones posible para alinear al equipo con las metas de la empresa.
§  Dejar en claro los papeles de cada uno.
§  Valorizar el trabajo en equipo.
§  Tener capacidad para visualizar, desarrollar y cerrar negocios.
§  Enfoque en resultados sin perder la orientación a resultados.
§  Cuidar el relacionamiento con las personas.
§  Conversar siempre con las personas para sentir y “medir” el clima.
§  Tener en mente el principio de equidad: no tratar a las personas igual, pero sí de manera justa.
§  Compartir lo que usted sabe.
§  Colocar los objetivos de la empresa por encima de los suyos.
§  Creer que usted mismo es su mayor rival. Trabaje para superarse.
§  Tener paciencia.

Para ser competitivo no basta saber si la competencia interna es grande o si la empresa hace parte de ésta; pero necesita descubrir si a usted le gusta ese juego. Solo sobreviven en esos ambientes profesionales a quienes les gustan los riesgos.
Trabaje duro y, principalmente, comparta lo que sabe; el éxito será la consecuencia. Esa es la base de un tipo de competencia apoyada en la colaboración.

"Trabajo de equipo"
 
De Fernando Vigorena Pérez